Cogí un coche sin conductor desde Santa Monica hasta el aeropuerto de Los Ángeles y lo que más me sorprendió fue el precio. Pensaba que iba a ser carísimo, pero el trayecto me costó 35$, mientras que un Uber para el mismo recorrido salía por unos 41$.
La experiencia fue bastante curiosa: no hay conductor, todo es automático y al principio da un poco de respeto, pero funciona sorprendentemente bien.
Sinceramente, por ese precio y la experiencia, merece la pena probarlo al menos una vez.
Además, el coche conducía de forma muy suave y segura, respetando todas las normas y reaccionando mejor de lo que esperaba en el tráfico de Los Ángeles. No es solo una experiencia tecnológica, también es una alternativa real al transporte tradicional.
